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Sucedió en la Real Maestranza de Caballería
el 20 de abril de 2012. Unos sabores y unos sentimientos que te roban el
corazón y los tienes ahí eternamente. Pues bien, José María Manzanares,
hijo, me acordaré de ti y de esta tarde mientras viva.
He visto además cosas que nunca ví antes en 60 años de ver toros, sin
parar, desde que mis padres me llevaban de la mano en mi Cartagena a todos
los festejos, subiendo yo por la calle del Ángel con mi merienda de
empanadillas, pantalón cortito y balbuceando palabras. ¿Te recuerda a algo
este rotundo nombre de calle, Manzanares, tú que creas música celestial?.
¿O eres un ángel? Enfrente está otra calle: la de La Gloria, otro bautizo
cumbre, como tu gloria. Los cartageneros supieron poner bien los nombres
en torno a su plaza. Ángel, Gloria, el Cielo.
Nunca vi antes esta estampa en el centro del ruedo: los cuatro, matador y
cuadrilla, Manzanares, Curro Javier, Juan José Trujillo y Luis Blázquez
saludando ante una masa entregada. Nunca vi matar recibiendo a cámara
lenta –con parón del toro en la mitad- como en el quinto. Nunca he visto a
nadie matar tantos toros recibiendo.
Tengo dos sabores, querido Manzanares, en el alma, el corazón y la boca.
Uno es un blanco y negro inimitable que ya nunca comeré aunque lo he
buscado, y no cejo, durante toda mi vida. Lo hacían en uno de los negocios
de mi padre. Y otro un jamón en un pueblo que siendo de Sevilla, linda con
Badajoz y Huelva: el Real de la Jara.
¿Hablamos de jamón? ¿No recordaba ayer en mi artículo de que empezaba la
2ª feria de Sevilla, dentro de las tres que, para mí, tiene la de abril,
la del jamón de pata negra? Francamente no lo esperaba tan bueno. Se
acabaron las penas. Esto es el toreo. Con unas cuantas como ésta,
arrasábamos. ¿Quién se iba a atrever a atacarnos, salvo suicidas,
malvados, locos o rotundamente retorcidos?
Manzanares: es la vez que mejor te he visto, superior a la del indulto del
cuvillo “Arrojado”. Has conseguido algo inaudito: mi mujer y mi hija
viéndote por televisión en la madrugada, hasta las dos, sin protestar y
entusiasmadas.
No sólo por ti, sino por tu gente: Chocolate, Barroso, Curro Javier, Juan
José Trujillo y Luis Blázquez. El vídeo del 5º vale para que en todas las
Escuelas de Tauromaquia sepan cómo se lidia y se banderillea. Qué
explosión de Curro Javier con el capote, al que su matador hizo,
naturalmente, saludar montera en mano por lidiar, como en el año anterior,
algo que tampoco yo había visto nunca antes.
No es que le dieran cuatro orejas y una Puerta del Príncipe (por cierto,
imposible más gente y más entusiasmo, parecía que salía La Macarena y
perdonen esta falta de respeto hacia nuestra Madre), es que se mereció
todo sobradamente. Toreando de verdad con capote y muleta. Cumbre también
con la espada. A cámara lenta, limpio, largo, lento, templado. Sublime. Y
llevado a hombros por jovencitos aspirantes a toreros. Qué estampa tan
emocionante y reconfortante. Qué alegría ver todo esto. Qué tarde. ¿Cómo
no la voy a tener presente mientras viva? ¿Mejor en el 2º, mejor en el
5º?. Diferente y completo y entendiendo a los de Victoriano del Río, que
contribuyó a la apoteosis.
Tarde de más emociones. Recibimiento espectacular y sentido a Padilla.
Precioso su brindis a la hija de Pepe Cáceres, con un parche como él, y
que tanto le ayudó. Profundo el de Manzanares a Ramón Vila. Y Yeyes
Manzanares llorando, riendo, aplaudiendo, animando, diciendo olé desde el
tendido. Y su padre, el gran Manzanares, con las lágrimas desde el
burladero y ese abrazo fuerte e interminable entre estas dos grandes
figuras del toreo.
Manzanares, Talavante, Padilla, Victoriano del Río, Chocolate, Barroso,
Curro Javier, Juan José Trujillo, Luis Blázquez, plaza de la Maestranza,
público de Sevilla, gracias.
Gracias alicantino-sevillano, figura de esto, Manzanares del Mediterráneo,
gracias. Por tu música celestial, por tu ángel, por tu gloria, por tu
toreo. Lo recordaré mientras viva.
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