Es común que nos quejemos de la falta de compañerismo y unidad de la Fiesta y sus actores. La competencia, mal entendida, lejos de ser un escenario de hombría y cabalidad, deriva en buscar la forma de perjudicar a otros, de cerrarles el paso, de justamente no competir por miedo. Sin embargo, de cuando en vez ocurren sucesos que mantienen viva la flama de la solidaridad y que nos recuerdan que los toreros son seres humanos con un enorme corazón.
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Hay historias que merecen ser contadas.
No soy quién para dar a conocer los nombres de algunos de los involucrados
que, estoy enterado y respeto su decisión, prefieren guardar el anonimato,
pero los hechos son de tal contundencia que es de justicia el que se
conozcan.
Desde hace algunos meses el aspirante a banderillero hidrocálido Héctor
Rojas cayó víctima de una grave enfermedad; su atención médica ha sido
larga y muy costosa.
Hace alrededor de un mes ocurrieron varios milagros, algunos, tal vez,
derivados de otros. El escenario era de pocas esperanzas para Héctor
y los médicos, ante el cuadro, decidieron darle de alta, pero el problema
era que los gastos eran tan altos que a su familia le resultaba imposible
pagarlos. Enterado de la situación, el apoderado de un torero decidió
aprovechar su relación con las instancias del poder, específicamente con el
gobernador de Aguascalientes, Luis Armando Reynoso, y se le plantó
para pedirle apoyara a Héctor y su familia y así consiguió la
condonación total del adeudo que el aspirante a banderillero tenía en el
hospital.
A Reynoso le unen muchas ligas con la Fiesta Brava y no son pocos los
personajes del ambiente que tienen contacto con él, sin embargo y a
diferencia del resto, este apoderado utilizó su relación para beneficiar a
un ser humano en desgracia, no como el resto que acude al Gobernador para buscar el beneficio propio. ¡Bien por ello!
Para continuar su atención, Héctor requiere del pago de costosos
medicamentos. En poco más de una semana se necesitaban ya algo así como 25
mil pesos y obvio, la familia de Rojas no los tenía; fue ahí en donde
de nueva cuenta obró el milagro y precisa y justamente el torero que maneja
este apoderado, se enteró de la situación y sin chistar abrió la cuenta
bancaria y dijo: "¡Como estos!".
El tercer milagro se pudo ver el domingo pasado en la plaza San Marcos. En
el tendido, disfrutando de la novillada, se pudo ver de nueva cuenta a
Héctor Rojas en lo que propios y extraños consideraban que era más que
imposible; la buena fe y las acciones de gente de bien lo mantienen entre
nosotros.
Hoy, me pongo de pie para reconocer el buen corazón de estos dos personajes
que con su proceder son ejemplo para muchos otros.
La historia de Héctor aún no termina y requiere de mucho del apoyo de
los taurinos de Aguascalientes y de México entero. Ojalá que la solidaridad
demostrada por este torero y su apoderado cundan en otros, de esos que van
todos los domingos a misa, que tienen relaciones con el poder, que pueden y
tienen con qué apoyar, para que por un momento se tienten el corazón y
trasladen las poses a acciones concretas... son tantas las maneras en que se
puede dar la mano.
Gracias al torero y su apoderado por dejarnos ver que en medio de tantas y
tantas cosas que hay en nuestra Fiesta, todavía quedan espacios para la
bondad, el humanismo y la gente de bien. Sus buenas obras, estoy seguro,
serán premiadas. |
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