|
FICHA DEL FESTEJO |
|
Con lleno total se lidiaron cuatro toros
de Rancho Grande y dos de El Prado, (4° y 6°), terciados
y chicos, nobles y flojos, manejables en conjunto.
David Fandila "El Fandi", sos orejas, palmas y dos orejas.
Eduardo Valenzuela, silencio, ovación con saludos y oreja |
“El Fandi” lanceó con gusto y empaque a la verónica al noble primero,
al que banderilleó con su habitual brillantez. El diestro español realizó
una larga y buena faena en la que destacó al natural, en muletazos largos,
hondos y con temple. Muy bien el granadino que se volcó en la estocada
cortando dos orejas de peso.
Ante el segundo de su lote, volvió a brillar Fandila manejando el
capote en dos largas cambiadas de rodillas, estéticas verónicas y un
conseguido quite por zapopinas. Tras otra demostración apabullante en
banderillas, el español realizó una larga y brillante faena, con hondas
series de naturales, en los que llevó largo y por abajo al noble astado, del
que pudo incluso cortar el rabo de no fallar con el acero. El torero tomó
una toalla y entró a matar con ella en dos oportunidades sin éxito.
Redondeó su tarde con el quinto, al que clavó cuatro pares de banderillas
que enloquecieron al público. A pesar de la lluvia la faena de David
fue larga, con excelentes muletazos por ambos pitones, ante un toro noble
pero rajado al que entendió a la perfección. Manejó la espada con
contundencia y fue premiado con otras dos orejas.
El venezolano Eduardo Valenzuela toreó con evidente voluntad al
segundo, al que banderilleó con más deseos que acierto. Presionado y algo
descentrado, consiguió muletazos sueltos de calidad, sin llegar a entender
plenamente al toro. Lo mejor de su faena, una serie por el pitón derecho,
honda y con clase.
Ante el flojo cuarto Valenzuela estuvo correcto y aseado, llevando
con suavidad al astado, con el cual demostró que el temple es una de sus
virtudes. Saludó una cariñosa ovación.
A portagayola recibió al sexto, al que lanceó bien a la verónica bajo una
fuerte lluvia. Tras un emotivo brindis a El Fandi, Valenzuela
se centró, entendiendo bien la noble pero rajada embestida de su oponente
que salía suelto apenas tenía oportunidad. El diestro le dio buenos
muletazos por ambos pitones, destacando los largos pases de pecho de cierre.
Tras pinchazo y estocada paseó una oreja. Salvó el compromiso con dignidad. |
|