Por: Martín Franco Vélez.- El novillero japonés Taira Nono, que debutó con picadores el domingo en Torremolinos (Málaga), ve lejano su sueño de convertirse en el primer torero japonés de la historia al no disponer del dinero necesario para seguir preparándose para su alternativa y porque ya está a punto de cumplir 40 años.
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En
una entrevista con Efe, ha reconocido que su futuro taurino es "incierto",
ya que sigue sin apoderado y no tiene contratada aún ninguna novillada para
lo que queda de año, por lo que no ve "nada claro" si llegará a doctorarse
ni cuántos años seguirá luchando.
"También sé que por mi edad debería empezar a pensar en retirarme, pero voy
a seguir adelante porque quiero demostrar que esto del toreo lo llevo
dentro".
Lo que sí sabe es que quiere tomar la alternativa en la Plaza de Toros de
Huelva, la ciudad a la que llegó casualmente hace doce años con el firme
deseo de convertirse en matador pero sin conocer la cultura española ni el
idioma.
De conseguirlo, sería el primer nipón matador de toros ya que su compatriota
conocido como "El Niño del Sol Naciente" vio truncada su carrera en
Pedro Bernardo (Ávila) en 1995, cuando un novillo lo embistió y paralizó la
mitad izquierda de su cuerpo.
Cuando Taira Nono comunicó a su familia que quería venir a España
para ser torero, "se sorprendieron mucho" porque en Japón es una tradición
muy desconocida, "aunque al final me apoyaron en mi decisión" y le animaron
a intentarlo.
"Trabajaba como vendedor de pescado en un mercado -ha relatado a Efe Nono-
cuando vi en televisión un reportaje sobre toros y me emocioné mucho, sentí
una llamada muy especial y supe que quería ser torero".
En 1997 hizo las maletas y viajó hasta Madrid, donde nada más aterrizar
compró una revista taurina en la que se anunciaba un festejo en Lucena del
Puerto (Huelva), y allí se dirigió y trabó amistad con novilleros que le
introdujeron en el toreo.
Se fue a vivir con una familia humilde, consiguió trabajo como recolector de
naranjas para ganarse la vida y se compró un novillo con el que dio sus
primeros pases y aprendió a torear.
Su debut llegó, al fin, el 17 de octubre de 1999, día en que saltó al ruedo
en el coso onubense de La Merced vestido con un traje de luces prestado y
del que conserva como recuerdos la oreja que cortó y la luxación de hombro
que le produjo una cogida y que aún sufre porque siguió toreando y no se
quiso operar.
Pero su gran día llegó en 2002 cuando, en medio de la celebración del
centenario de inauguración de la Plaza de Huelva, el nipón saltó al ruedo
como espontáneo y logró llamar la atención de los aficionados y medios de
comunicación presentes.
A partir de ese día, fue consiguiendo contratos hasta los cerca de 25
festejos que lleva toreados, si bien reconoce que su carrera "no ha sido
nada fácil" ya que en 2007 y 2008 no actuó ningún día "porque no tenía
apoderado y no podía sacar de mi bolsillo todo el dinero que me pedían para
torear".
Taira Nono sigue sin mentor y, aunque conserva intacta su ilusión,
reconoce que hay "muchos" chavales que quieren ser toreros y deberá torear
mejor que ellos, "aunque será difícil si no tengo oportunidades".
Nono es un personaje muy conocido en Huelva y más desde que en 2007
se casó en la plaza de toros, y en presencia del embajador de su país, con
una japonesa que se enamoró de él al verlo en un programa de televisión y
con la que se vino a vivir a Andalucía.
Mientras espera que alguien "le tienda una mano" para poder cumplir su
sueño, Nono sigue entrenando sin saber muy bien si algún día
regresará a su país o se quedará definitivamente en España . |
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