Pablo Hermoso arrasó en "su" plaza, cortando un rabo, exactamente tres orejas y un rabo, y hubo réplica engallada, como acostumbra desde hace ya ocho años el otro fijo en esta corrida de rejones ya clásica, Sergio Galán, que arrancó dos apéndices, hoy en Pamplona.
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FICHA DEL FESTEJO |
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La plaza se llenó en tarde agradable.
Toros de Fermín Bohórquez, con volumen pero sin cuernos,
excesivamente "afeitados", que en general dieron buen juego. Destacó
sobremanera el 5°. El mayoral dio la vuelta al ruedo con Pablo
Hermoso en el 5°.
Joao Salgueiro, silencio tras aviso y silencio.
Pablo Hermoso de Mendoza, oreja y dos orejas y rabo.
Sergio Galán, ovación al retirarse por el callejón camino del
patio de caballos y dos orejas. |
Gran tarde de Hermoso. Y no le fue a la zaga Galán. Los dos en
la misma foto de la salida a hombros.
Pero cuenta también el notable debut del portugués Salgueiro, sin
trofeos y a pesar de ciertas contradicciones en su quehacer. Torpe en las
galopadas de salida, tropezándose la cabalgadura. En cambio, en banderillas
mostró suficiencia y disposición para pensar que su papel no era de simple
telonero. Cites en corto y reuniones al estribo, y clavando arriba. Quizás
le sobró teatralidad, demasiado gesticulante. Por la mala colocación del
rejón en el primer envite, y por el detalle feo de no atacar con el
descabello con el toro en las últimas, perdió un posible trofeo.
Hizo también cosas muy buenas el portugués en el cuarto, aunque más
intermitente. Dejó las banderillas siempre arriba, y en el remate de las
suertes, algo genial, se iba "toreando" de costado, lo que en las
especialidad de a pié se diría cruzado y con aguante. Lástima que este toro
se paró al final, poniéndoselo difícil para el rejón de muerte.
Una observación a favor de Salgueiro: su cuadra es reducida, pero
absolutamente todos sus caballos son largos en el dominio de las suertes.
Podría funcionar muy bien en España, donde hasta ahora apenas se deja ver.
Hermoso cumplió una primera labor elegante y de mucho arrojo. La
actuación del caballo "Chenel" en banderillas, algo muy serio.
Quiebros en la cara, galopes a dos pistas, y la temeridad de cambiar de
pitón metiéndose por dentro en un espacio inverosímil.
También "Ícaro", llegó tanto al toro que Hermoso ejecutó las
suertes por delante del estribo. Valor puro y duro. Sin quebrar en la suerte
suprema, lo importante es que cayó el toro a la de una. Primera oreja.
En el quinto, toro con mucho temple y ritmo, Hermoso superó lo
inimaginable. El hombre y sus magníficos caballos. La espectacularidad de
"Van Gogh". Y la increíble elasticidad de "Caviar", éste todavía
jovencísimo, de sólo cuatro años, cuya doma es asombrosa. Torerísima su
actuación.
Contó también "Pirata" a la hora de matar, entrando de frente y muy
despacio. De principio a fin aquello fue el acabose. El rabo, pedido y
concedido a conciencia, lo dice todo.
Y Galán. Por un momento parecía que Sergio Galán iba a quebrar
su triunfal racha en Pamplona de siete años consecutivos en los que ha
venido saliendo a hombros. Sospecha que surgió a raíz de un doble
contratiempo en su primero, con sendas cornadas a los caballos "Apolo"
y "Fado", la de éste último de mayor gravedad.
Fue en las postrimerías de una faena muy auténtica. Un espectáculo sin
concesiones. Todo muy puro, de gran verdad, abundando en los quiebros
extremadamente ajustados. Pero a partir de los percances aquello se venía
abajo. Con los nervios al entrar a matar voló un trofeo más que seguro.
Galán hace mal en no airear los nombres de sus caballos como
acostumbran las figuras. Lleva un lusitano, tordo en fase blanca, que es
todo corazón. Fue clave para llegar en el sexto a la Puerta del Encierro
como llaman en Pamplona a la Puerta Grande. En sus guiños, amagando las
orejas en los cites, se proyecta su enorme valor. Atacó el anónimo caballo
siempre de frente, quebrando en la cara con suma despaciosidad y limpieza. Y
como remate, una airosa forma de abandonar el ruedo, marcándose un passage,
detalle de alta escuela. Honor a uno de los grandes caballos sin nombre que
lleva Galán en su cuadra.
A lo largo de la faena intervinieron otros de tan buena condición que
arroparon a un Sergio Galán esta vez inspiradísimo, muy acertado en
todo. La muerte del astado, espectacular. Nunca un rejón fue tan efectivo.
Dos orejas para la octava "puerta".
No cabe mejor homenaje a los caballos heridos. Y más habiendo ido detrás del
"huracán Hermoso".
Fotos: EFE
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