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FICHA DEL FESTEJO |
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Con plaza llena hasta las banderas y en
tarde nublada con ráfagas de viento, se lidiaron siete toros de la
ganadería colombiana de Monterrey, seis de lidia ordinaria y
uno de regalo, bien presentados, justos de fuerzas y disparejos
en bravura. Al 2° le dieron vuelta al ruedo.
Sánchez Vara, silencio, silencio y dos orejas en el de regalo
Eduardo Gallo, dos orejas y dos orejas
Alfonso Simpson, silencio y dos orejas |
Sánchez Vara tuvo mala suerte con su lote. En el primero puso mucha
voluntad y empeño desde que se abrió de capote así como en el tercio de
banderillas. Con la muleta el astado se quedó parado y no hubo tela de dónde
cortar.
Su segundo tuvo las mismas características por lo que no hubo nada que
reseñar, salvo la voluntad del torero. Al el de regalo Sánchez Vara
lo lanceó gustándose; con la muleta el burel desarrolló sentido, pero él
matador a base de porfiar logró muletazos jaleados. Cortó dos orejas.
Eduardo Gallo lanceó a la verónica con el compás abierto provocando
que el público se encendiera. Brindó al cielo, a su picador Juan Luis
Rivas, recientemente fallecido; con la muleta mostró calidad, sometiendo
al toro y realizando series muy ligadas y llenas de arte para cortar dos
orejas mientras que el toro era premiado con la vuelta al ruedo.
En el quinto nuevamente formó la escandalera con capote y muleta a pesar de
que el astado no era para lucimiento, pero el diestro estuvo muy valiente
jugándosela en todo momento, mató bien y recibió las dos orejas.
Alfonso Simpson mostró sus ganas pero su primero no se prestó para
armar una faena. Al sexto que era violento pero que embestía con fijeza, el
diestro nacional le plantó cara y con el pundonor y las ganas como
argumentos, luego de recetándole series cortas pero emocionantes que el
público chotano supo aquilatar, cobró una estocada hasta los gavilanes que
demoró en surtir efectos y con un golpe de descabello pasaportó al toro,
concediendo el Juez de Plaza las dos orejas. |
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