De poco o nada sirven los triunfos en plazas
importantes cuando éstos no son cuidados y debidamente promovidos.
Inexplicable resulta el que tras una actuación sobresaliente en la Plaza
México el pasado 16 de noviembre y a unos días de haber sido anunciada su
posible repetición en el coso de Insurgentes en la segunda parte de la
Temporada Grande 2008-2009, Manolo Mejía eche todo a perder al
otorgar la alternativa a un ilustre desconocido en un lugar en el que hace
más de 30 años no se celebra un festejo taurino y con el testimonio de otro
torero que nadie recuerda.
Este domingo 28 de diciembre, día de los Santos Inocentes (¿casualidad o
humor negro?), Manolo Mejía hará matador de toros a Enrique
Villarreal, con el testimonio de Alejandro Ayala, con un encierro
de Monteverde en La Huacana, Michoacán, poblado ubicado en el sur de
esa entidad, a 161 kilómetros de Morelia.
Muchas veces ganando se pierde. Podrá argumentar Mejía que el festejo
le significa sumar una fecha más y ganarse un dinero, pero el punto es que
no se trata de una simple corrida, sino del otorgar el grado de matador de
toros a quien evidentemente carece de los mínimos merecimientos para recibir
ese nivel. Bajo el cobijo de la Unión Mexicana de Toreros, de la cual
es dirigente, Mejía aprueba el doctorado y de paso se cuelga del
cartel. Villarreal no contará con el aval y reconocimiento de la
Asociación Nacional de Matadores, pero como tampoco torea, pues el tema
le tiene sin cuidado y podrá colocar en su casa la foto del abrazo con el
que Mejía le hará matador de toros.
Ya el 27 de mayo de 2007 en Villahermosa Mejía hizo algo similar al
otorgar la borla de matador al español Paco Riquelme, con el
testimonio de Humberto Flores y, coincidentemente, también con toros
de Monteverde. En aquel entonces la alternativa se concedió bajo el
amparo de la Asociación Mexicana de Tauromaquia, que preside Pedro
Haces, pero el propio Haces desconoció públicamente la aprobación
y el asunto se saldó con un permiso otorgado por Curro Leal.
Villarreal verá cumplido su sueño, el testigo podrá aparecer en el
escalafón con una corrida toreada durante el 2008 y Manolo Mejía
toreará dos toros, dará un abrazo y se ganará un dinero, aunque también el
severo cuestionamiento de muchos al prestarse a algo poco digno y serio. Su triunfo en la México se borrará por completo y cuando vuelva a ese coso lo único que tendrán en la mente los aficionados será el hecho de que el de Tacuba anda dando alternativas sin seriedad.
Administrarse es básico para los toreros, saber cuándo aceptar y cuándo negarse a tomar parte en un festejo por las posibles repercusiones que pueda tener, es más que unos cuantos pesos en la bolsa. |
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