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Viernes, Septiembre 10, 2010.

Administración
Por: Francisco Tijerina E. , México
Viernes, Diciembre 26, 2008 12:41:00 Hora GMT


Muchos son los factores que deben conjugarse para consolidar el triunfo de un torero y de esta forma ir forjando una carrera de éxito. La administración es, sin lugar a dudas, uno de los aspectos de mayor relevancia.


De poco o nada sirven los triunfos en plazas importantes cuando éstos no son cuidados y debidamente promovidos.

Inexplicable resulta el que tras una actuación sobresaliente en la Plaza México el pasado 16 de noviembre y a unos días de haber sido anunciada su posible repetición en el coso de Insurgentes en la segunda parte de la Temporada Grande 2008-2009, Manolo Mejía eche todo a perder al otorgar la alternativa a un ilustre desconocido en un lugar en el que hace más de 30 años no se celebra un festejo taurino y con el testimonio de otro torero que nadie recuerda.

Este domingo 28 de diciembre, día de los Santos Inocentes (¿casualidad o humor negro?), Manolo Mejía hará matador de toros a Enrique Villarreal, con el testimonio de Alejandro Ayala, con un encierro de Monteverde en La Huacana, Michoacán, poblado ubicado en el sur de esa entidad, a 161 kilómetros de Morelia.

Muchas veces ganando se pierde. Podrá argumentar Mejía que el festejo le significa sumar una fecha más y ganarse un dinero, pero el punto es que no se trata de una simple corrida, sino del otorgar el grado de matador de toros a quien evidentemente carece de los mínimos merecimientos para recibir ese nivel. Bajo el cobijo de la Unión Mexicana de Toreros, de la cual es dirigente, Mejía aprueba el doctorado y de paso se cuelga del cartel. Villarreal no contará con el aval y reconocimiento de la Asociación Nacional de Matadores, pero como tampoco torea, pues el tema le tiene sin cuidado y podrá colocar en su casa la foto del abrazo con el que Mejía le hará matador de toros.

Ya el 27 de mayo de 2007 en Villahermosa Mejía hizo algo similar al otorgar la borla de matador al español Paco Riquelme, con el testimonio de Humberto Flores y, coincidentemente, también con toros de Monteverde. En aquel entonces la alternativa se concedió bajo el amparo de la Asociación Mexicana de Tauromaquia, que preside Pedro Haces, pero el propio Haces desconoció públicamente la aprobación y el asunto se saldó con un permiso otorgado por Curro Leal.

Villarreal verá cumplido su sueño, el testigo podrá aparecer en el escalafón con una corrida toreada durante el 2008 y Manolo Mejía toreará dos toros, dará un abrazo y se ganará un dinero, aunque también el severo cuestionamiento de muchos al prestarse a algo poco digno y serio. Su triunfo en la México se borrará por completo y cuando vuelva a ese coso lo único que tendrán en la mente los aficionados será el hecho de que el de Tacuba anda dando alternativas sin seriedad.

Administrarse es básico para los toreros, saber cuándo aceptar y cuándo negarse a tomar parte en un festejo por las posibles repercusiones que pueda tener, es más que unos cuantos pesos en la bolsa.

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