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FICHA DEL FESTEJO |
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La plaza tuvo algo más de un
cuarto en tarde espléndida. Novillos de Herederas de Bohórquez,
desiguales de hechuras, ofensivo por delante y de juego variado.
Encierro nada propicio para el triunfo, que tuvo como denominador
común la justeza de fuerzas. El único que medio "sirvió" fue el 3°,
aunque acabó apagándose muy pronto; el 6°, noble aunque soso en
extremo; 1° y 4°, mansos y desrazados; y 2° y 5°, con genio y peligro.
Nuno Casquinha, silencio y silencio.
José Carlos Venegas, silencio y ovación con división al saludar
tras aviso.
Carlos Guzmán, que sustituía a Pedro Marín, ovación tras dos
avisos y silencio tras aviso. |
Otra novillada para el olvido en Madrid. Y por enésima vez por culpa del
ganado. El encierro lidiado hoy tuvo de todo, pero nada bueno.
De los novilleros, nada que reprocharles. Estuvieron ahí, lo intentaron de
mejor y peor forma para solventar la papeleta. Y entre los tres, destacó
sobremanera el madrileño Carlos Guzmán, que realizó una importante y
entonada faena al que hizo tercero. Lástima de la espada, pues de haber
entrado a la primera, hubiera valido una oreja.
Gustaron las formas que atesora este joven novillero. Se le ve muy seguro en
todos los tercios, y lo que es más importante, conoce el oficio de sobra y
sabe dar a cada astado su lidia oportuna. ¡Qué difícil es ver hoy en día esa
capacidad entre los que se consideran todavía noveles! Guzmán sabe lo
que se hace y hoy ha demostrado en Madrid que es un novillero que teniéndole
más en cuenta puede dar mucho que hablar.
Lanceó con soltura y temple a su primero, el tercero de la tarde, un novillo
que blandeó mucho de salida y que se dolió en banderillas. Con la muleta,
sorprendente seguridad en los doblones por bajo en la apertura de faena, y
mucha firmeza en el toreo a derechas, cruzado siempre el hombre al pitón
contrario, citando muy en corto y enjaretando muletazos hondos y de muy buen
corte.
Dos series de naturales en el epílogo también tuvieron enjundia y
profundidad. Pero la espada hoy no fue aliada y perdió ahí una más que
posible oreja.
En el sexto volvió Guzmán a mostrarse seguro ante un animal nobles
aunque sin clase ni "transmisión". Probó el torero distancias y terrenos, y
consiguió algún muletazo estimable por el lado derecho, pero las series
fueron muy cortas, dos y el de pecho a lo sumo, pues el animal al segundo
muletazo se volvía en un palmo.
José Carlos Venegas saludó también una ovación por la faena al
quinto, un novillo brutote y descompuesto de salida, de rebrincadas y cortas
embestidas. El jienense realizó una labor de aguante, cuyo mérito fue
conseguir algún muletazo sin que el utrero tropezara con el engaño.
El trasteo, a menos, dio un giro drástico cuando Venegas se empeñó en
las cercanías. Estuvo valiente pero también rozó la temeridad. La gente se
volcó con él en un final por ajustadísimas bernadinas, y de haber entrado la
espada a la primera, a lo mejor hubiera "tocado pelo".
Con el novillo anterior, que tuvo casta y fue peligroso, Venegas se
vio desbordado.
A Nuno Casquinha se le notó lo poco que ha toreado este año. Lo mejor
de su actuación vino con el que abrió plaza, en el que consiguió algún
pasaje suelto de cierta relevancia, pero el trasteo nunca llegó a coger
altura. Y con el cuarto, novillo con genio, se desesperó el hombre en una
faena que no llegó a levantar vuelo. |
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