Este año 2008, su primera temporada como matador de toros, está siendo "muy dura" para Ángel Teruel, pues hasta la fecha sólo lleva toreadas dos corridas -en Antequera y Benidorm-, un hecho que provocaba que su presentación en el coso de Barcelona representara "un reto" que asumió "sin pensarlo", declaró el torero.
"Fue una tarde muy importante, me jugaba prácticamente la temporada en una plaza de primera como Barcelona, con el respaldo de muy pocas actuaciones este año. Fue un compromiso de cara o cruz, pero salí muy entregado y dispuesto a triunfar, y así pude llevarme el reconocimiento tanto de profesionales y compañeros como de la afición y público en general, algo muy satisfactorio", reconoció.
Teruel cortó una oreja al primer toro de su lote de la ganadería de San Martín, pero perdió la Puerta Grande por marrar con los aceros una entonada faena al sexto. "Una pena porque no pude redondear un triunfo grande de los que me hacen falta", aunque "a toro pasado" hay que quedarse "con las sensaciones obtenidas, que son muy buenas", reconoció Teruel.
"En Barcelona pude interpretar el toreo que siento, y creo que aunque mi nombre esté sonando muy poco este año, demostré que sigo concienciado en querer ser alguien importante en esta profesión, y tardes así me dan ánimo para seguir luchando", advirtió
Ángel Teruel representa uno de los casos en el toreo en el que en muy pocos años, exactamente tres, ha pasado de presentarse vestido luces a tomar la alternativa, una corta pero muy intensa carrera que le ha servido para "madurar mucho más deprisa", pero sobre todo para darse cuenta que la carrera como matador es "complicada de verdad", reconoció.
"Hoy por hoy hay muchas figuras y toreros que atraviesan un momento muy bueno, y así es muy difícil hacerse hueco y más si andas solo, como lo estoy este año", dijo Teruel.
Un hándicap más para este joven torero, que prácticamente desde sus comienzos ha tenido como apoderado a Pablo Lozano y a fecha de hoy se encuentra sin nadie que dirija su carrera, algo que espera que cambie "no dentro de mucho", aseguró.
Pero la experiencia adquirida de su relación con la casa Lozano hace que tenga unas bases para saber "lo que quiero y como lo quiero: despacio pero bien, sin prisas pero sin pausas, consciente que esto es muy difícil pero seguro de que algún día llegará mi oportunidad", advirtió Teruel.
Gran admirador de su padre, el maestro Ángel Teruel, este joven diestro madrileño sueña con "poder llegar a donde él, o superarlo si Dios quiere, pero salvando las distancias, siempre con mi personalidad y mi propio concepto", dijo.
Aunque en su caso, Ángel Teruel es uno de los pocos toreros que puede presumir de llevar sangre de tres grandes dinastías toreras: Teruel, Dominguín y Ordóñez, algo de lo que se siente "muy orgulloso" y que siempre tiene presente cuando torea, pues "son tus genes, y muchas veces afloran cuando estás en el ruedo", apostilló el diestro.
Lo importante es que las oportunidades, por muy pocas que sean, están siendo bien aprovechadas por un diestro cuya principal baza pasa ahora por su actuación en Málaga el próximo sábado, otra ocasión para seguir encarrilando su carrera de cara al próximo año donde debe "encontrar apoderado y en el que tengo que apostar más fuerte". finalizó.
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