Con un evento didáctico taurino, el colegio Abraham Lincoln de Bogotá, una de las instituciones educativas más prestigiosas de la capital de la República, programó una serie de charlas-conferencias para comprender la fiesta taurina, conocer el toro en el campo y saber de los pormenores de ella.
Con la presencia de matadores, banderilleros y periodistas especializados, el Abraham Lincoln abrirá sus puertas a sus alumnos, padres de familia e invitados, para aproximarse al atractivo y apasionante mundo de los toros, ese del que conocieron los mayores, los padres de familia, llevados un domingo a una plaza de toros por sus padres y que hoy son la columna vertebral, junto a sus hijos, de este plantel.
Los detractores de la fiesta, los que están pagos por ONGs del exterior, como lo pude comprobar, pasan por los colegios vendiendo cuentos y mentiras, exagerando situaciones y desfigurando realidades, para justificar sus sueldos a costa de una actividad que ignoran por completo y menos conocen sus detalles.
Que abuso de un grupo decirle a la otra mitad de la sociedad que tiene que hacer y cuales tienen que ser sus preferencias, más aún cuando son unos absolutos desconocedores de la actividad que critican.
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