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FICHA DEL FESTEJO |
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La plaza rozó el lleno en
tarde espléndida. Cinco toros de la ganadería de "Marqués de Domecq"
y uno, sobrero-bis de "La Palmosilla". Corrida desigual y
escasa de raza, pero con dos toros sobresalientes, 3° y 4°, aplaudidos
estos en el arrastre.
Vicente Barrera, silencio y una oreja.
Julián López "El Juli", ovación tras petición en el límite y
ovación tras petición nuevamente en el límite.
Sebastián Castella, una oreja tras un aviso y palmas en la
despedida.
En las cuadrillas, saludaron montera en mano, José Antonio
Carretero y Emilio Fernández en el 2°, y Curro Molina
y Pablo Delgado en el 3°. |
Sebastián Castella la ha vuelto a liar, en el buen sentido. Una faena
de muy altos vuelos, que de nuevo no ha terminado con el reconocimiento
pleno por culpa de la espada. Esta vez al menos ha cortado una oreja, que,
sin embargo, ni mucho menos refleja la trascendencia que ha tenido, pues va
a ser, seguro, faena a tener en cuenta en el cómputo de la temporada.
Castella, que está toreando mejor que nunca, hoy ha dejado esa huella
también en Valencia. Lo de la espada tendrá que arreglarlo, porque no es
justo que obras así se queden inconclusas.
Algo muy serio lo que hizo en su primero. Toro bueno, y es ahí precisamente
donde se ve la capacidad del torero. De salida se lució con el capote en
unos majestuosos lances a la verónica, repitiendo por chicuelinas en el
quite. El toro quedó prácticamente crudo en el caballo por indicación del
torero. Y esa pudo ser también la clave para que respondiera en la muleta
con el brío necesario, puesto que Castella le bajó mucho la mano,
obligándole en todo momento.
En el prólogo de la faena, buen ambiente en banderillas, con un soberbio
Curro Molina arriesgando al "asomarse al balcón" en dos pares de mucha
torería, y con él también el tercer hombre de la cuadrilla, Pablo Delgado,
más que digno en su par.
Las cosas así, citó Castella en la apertura con la muleta en el mismo
platillo de la plaza, más derecho y quieto que un poste, sacándose al toro
por detrás para cambiarle el viaje cuando había llegado prácticamente a
jurisdicción. Escalofriante pendulazo, que repitió por dos veces, ligando
estos dos pases a otros tantos por delante, y con sendos remates del desdén
de mucha sandunguería. La plaza se vino abajo, aplaudiendo de pie. La música
a tocar. Y el torero ya muy metido en faena.
Por la derecha, muy sometido el toro por abajo, muy limpios los pases,
ajustados y ligados. Todo en un palmo. Fueron exactamente tres tandas por la
derecha, dos al natural y una más por la derecha, de extrema suavidad en los
movimientos y de sumo empaque en la figura. El toro iba siempre muy
obligado, incluso en el "parón" final, un "ocho" perfecto girando alrededor
del torero. Y sin olvidar que entre series hubo pases de pecho obligados y
muy largos, tan largos como de pitón a rabo, además de otras "alegrías" como
las trincheras y un pase de las flores. Todo perfecto y muy a modo.
Lástima del pinchazo que precedió a la media estocada. Dicho está que por
este contratiempo le dieron solo una oreja. Castella hizo mucho en el
sexto, toro de otra condición, que iba rebrincado y dando cabezazos, por lo
que le faltó limpieza a la faena.
Otro toro bueno en la tarde fue el cuarto, segundo del lote de Barrera.
Toro que duró si cabe todavía más que el tercero, y eso que estuvo más
tiempo en el caballo. pero a éste se le exigió menos, pues Barrera le dejó
siempre a su aire, circunstancia que desdice naturalmente la faena. Y es que
Barrera "no se rompió" del todo con él. Lo toreó bien en el recibo
pero terminó soltando el capote. Y con la muleta, sin atacar. Ni un sólo
pase de verdad por abajo. Todo muy aparente y superficial, con un compromiso
mínimo. Y el toro era de escándalo. Barrera cortó una oreja que le
servirá para volver a las Fallas del año que viene, y poco más.
"El Juli", perjudicado en el sorteo, no aceptó tan fácilmente su mala
suerte. Muy por encima del sobrero de "La Palmosilla", un toro que
"se inventó" él, igual que la faena. Porque había muy poco o nada que hacer
con un toro distraído y remiso que además terminó en tablas, sin disimular
su mansedumbre. "El Juli" le esperó, le consintió, y terminó
llevándole por los dos pitones. Más espaciados los muletazos por el lado
izquierdo. La entrega fue única y total del torero, aunque el tendido no lo
celebró con el debido entusiasmo.
El quinto fue también toro muy bajo de raza, que no terminaba de pasar. Y
aunque "El Juli" se empleó también a fondo, el trasteo fue un
conjunto de medios pases a las pocas medias arrancadas del animal. |
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