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Viernes, Septiembre 3, 2010.

CRÓNICA / PALMA DE MALLORCA (Esp) - Noche triunfalista con una encastada corrida de Victoriano del Río
Por: Tolo Payeras , España
Viernes, Julio 13, 2007 02:43:00 Hora GMT
 
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Se cortaron cinco orejas, pero en realidad con una para El Cid y las dos que cortó Jiménez Caballero al toro del doctorado, ya era suficiente, pues los toreros se vieron desbordados en muchos momentos por la casta de los toros.


FICHA DEL FESTEJO

Con tres cuartos de entrada se corrieron seis toros de Victoriano del Río, muy terciados pero muy encastados, destacaron además por su nobleza el 1º y 4º.

“El Cid”, ovación con saludos y dos orejas.
Cayetano Rivera,  oreja y división de opiniones.
Jiménez Caballero, dos orejas y aplausos.

Cuando vi salir el primer toro de la noche, me dije para mis adentros vamos a presenciar una becerrada por corrida de toros. Pero al ver lo encastada que era y así como se iba desarrollando la noche taurina, pronto de mi cuenta que de becerrada nada de nada. Que mucho tenían por torear los seis astados de Victoriano del Río.

Repetidores, con una fortaleza impresionante, dos de ellos derribaron con violencia a los del castoreño, y sí es verdad que eran muy terciados, sobre todo Barroco, negro mulato de 450 kilos que sirvió para investir matador de toros a Jiménez Caballero, y que curiosamente fue el primero que se llevó por delante al picador.

El toricantano Jiménez Caballero hizo lo más interesante de la noche en el toro de su alternativa, aunque con una figura de más de un metro noventa y tocarle en suerte el toro más chico parecía que se pasaba por la faja un gato con astas. Pero esto era la apariencia, el toro tenía mucho que torear y el joven torero estuvo muy bien con el capote abriendo el compás con cuatro verónicas que remató con dos medias. Con la muleta inició la faena en los medios donde le instrumentó tres buenas series de derechazos y otras dos de naturales de mucha templanza. Se adornó con unas trincheras y un desplante de rodillas, acabando de una casi entera.

En el que cerraba plaza no estuvo tan entonado. No se acopló con el capote y en la faena de muleta tampoco entendió al toro hasta las postrimerías, el astado no quería nada por arriba, si lo intentaba le pegaba un violento derrote, toda la faena tenía que elaborarse por bajo la pala del pitón y cuando el diestro se dio cuenta ya había pasado media faena que se fraguó con muletazos de uno en uno. Podemos decir que el trasteo fue de menos a más, y al final tampoco estuvo tan certero con la tizona como había estado en el primero. Dos pinchazos y una casi entera necesitó para que doblara la res.

Manuel Jesús “El Cid” hizo lo mejor con el percal, sobre todo en el saludo por verónicas y también con la estocada que le instrumentó al cuarto de la noche. Con el primero de su lote no llegó a acoplarse hasta que se decidió a torearlo por el pitón izquierdo, por donde sacó las mejores series de naturales, por el pitón derecho el toro le pegaba un derrote al final del pase y además el torero se sentía incomodo porque el toro le repetía sin cesar y no lo dejaba colocarse para el siguiente envite. Acabó de una media y tres golpes de verduguillo, siendo ovacionado.

Donde brilló a gran altura fue toreando de capote al segundo de su lote, templadísimas verónicas rematadas con dos ajustadas medias. Sin embargo bajó la faena muleteril sobre todo porque de nuevo la casta del toro lo desbordaba y esta vez era por el pitón izquierdo donde estaba incómodo el torero. Las series por el pitón derecho tuvieron mejor trazo, pero donde calentó al público fue con unos molinetes y unos redondos invertidos, y sobre todo, con el magnífico volapié fulminante que acabo con el toro. Ojo, que puede ser la estocada de la temporada. Seguro que la recordaremos al acabar la temporada.

Cayetano Rivera ni entendió a sus toros ni les hizo las faenas que le pedían los dos astados. El primero de su lote, salió con muchos pies y fue muy repetidor, no supo o no tuvo opción de acoplarse con el capote. Tampoco se acopló con la franela hasta la última parte de faena, cuando el toro había perdido mucha máquina, fue cuando le sacó dos series entonadas de derechazos que unido a la estocada y a las simpatías que cuenta sobre todo del público femenino, le sirvió para cortar una oreja de poco peso.

Al quinto de la noche lo saludó lanceando rodilla en tierra y proseguir con otras cuatro verónicas y dos medias. Fue lo mejor de su actuación, pues con la muleta después de doblarse en los inicios, muy poco más sacó con limpieza en la faena. A su favor se tiene que mencionar que el toro se le vencía por ambos pitones en algunos pases y en otros, cuando se los tragaba a base de mucha colocación, a la salida le daba un gañafón que le tiraba la muleta por las nubes. Pero también debemos decir que cuando se cruzaba y corría la mano, el astado se los tragaba. En definitiva: muchos pases sueltos, porfiando y colocándose para el siguiente. Los cuatro pinchazos y el golpe de verduguillo provocaron además una división de opiniones.

En definitiva, una corrida entretenida y triunfalista, que abría la temporada taurina de Palma con una alternativa, la número 18 de toda la historia del Coliseo Balear y después de veintinueve años de la última, que fue la de Juan Antonio Esplá. Y además el flamante nuevo matador acompañado del Cid salió a hombros por la puerta grande.

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