Se equivocan...
La Fiesta no es de ellos, no son ellos. La Fiesta somos todos y es nuestra,
en especial quienes le amamos y procuramos.
Se equivocan...
Porque esas supuestas victorias conseguidas en base al engaño son en
realidad pírricas. Creen que engañan a la afición, a la autoridad, a todos,
y terminan por no engañar a nadie; son tan torpes que se creen sus propios
cuentos, sin percatarse de que la verdad es mucho más grande y siempre ha
estado a la vista de todos.
Se equivocan...
Porque no se puede aprobar o desautorizar una alternativa, ya que el mejor,
el más grande y el único aval, es el de los aficionados. Porque llegar al
doctorado implica esfuerzo, dedicación, disciplina, coraje, aprendizaje,
vocación, y todos esos valores no se compran con un peso. Se equivocan
quienes venden y quienes compran, quienes gestionan y quienes pretenden
erigirse en "dueños" de la Fiesta. No engañan a nadie.
Se equivocan...
Porque no hay más ley que la oferta y la demanda, porque el juicio más
severo de todos lo tiene el público, no en el tendido sino en la taquilla.
Por eso se equivocan cuando en la comodidad de un escritorio o en una mesa
de restaurante creen que engañan armando carteles bajo conveniencias o
prebendas, buscando el beneficio inmediato y personal y anteponiéndolo al
superior que debe ser el de la preservación y futuro de Nuestra Fiesta.
Se equivocan...
Porque lo que en realidad le hace falta a la Fiesta Brava en México es
categoría, esa que se perdió hace muchos años y no han sabido recuperar.
Cuando ese elemento esencial regrese, volverán también los llenos a las
plazas.
Se equivocan...
Porque la Fiesta no es sólo el 5 de febrero, sino los 365 días del año y no
sólo es en una plaza, sino en todos los cosos del país. Porque no es posible
resolver el entuerto de tantos años en un solo festejo y porque el Mesías no
aparecerá como por arte de magia.
Se equivocan...
Porque a ojos vistos, uno de los grandes males es el enorme divisionismo de
nuestra Fiesta y a pesar de saberlo y de verlo cada día, siguen empecinados
en jalar como el azadón, pensando en ellos y sólo en ellos, pero eso sí,
diciendo que son "adalides, paladines y salvadores de la Fiesta".
Se equivocan...
Como se equivoca el ganadero que a sabiendas que se trata de un novillo le
apura para que aparente ser un toro en una economía mal entendida que
termina siempre perjudicándole a él, a las empresas, a los toreros y a la
afición. De la misma forma yerra cuando en la tienta se engaña aprobando
productos que deberían ir al rastro.
Igual se equivoca el subalterno que cree que puede tapar su miedo y falta de
facultades una tarde sí y otra también, como se equivoca el torero que no
tiene futuro y sigue ahí creyendo que ocurrirá un milagro. También se
equivoca el infame periodista corrupto que vende su opinión por un sobre con
boletos o unas cuantas monedas... creen que engañan.
Han vivido de la Fiesta por años y ni siquiera así son capaces de en un acto
de agradecimiento y amor, devolverle un poco de todo lo que han recibido.
Y a pesar de todo, pero en especial de ellos, la Fiesta es tan grande, tan
inmensa, tan intensa, que es capaz de sobrevivirles. "No hay mal que dure
cien años...", ni afición que los aguante. Es sumamente sencillo darse
cuenta de en qué bando se ubica cada personaje, ni siquiera es necesario
desenmascararles, porque son bastante obvios.
Luego de andar muchos caminos, recorrer muchas plazas, charlar con muchos
aficionados, con taurinos de verdad, te das cuenta de que los tiempos
mejores están por llegar. Hay mucho por hacer, pero antes de construir es
necesario derrumbar los males que nos aquejan, salvar lo bueno y así generar
un cambio, necesario y urgente, para nuestra amada Fiesta. |
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