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José
Ramón Tirado nació en el puerto de Mazatlán, en el estado de Sinaloa, el
8 de septiembre de 1932. Actualmente algunos aficionados lo recuerdan como
aquél torero que empezó a construir la plaza de toros de “Buelna” en
su tierra natal; también como el gran triunfador de España de 1956, hace
medio siglo.
Es recordado como un torero verdad, singular, muy alegre, que transmitía a
los tendidos por la pureza como realizaba sus faenas. Se distinguió por ser
un torero valiente y siempre fue completo al cubrir los tres tercios.
El último homenaje público se le rindió en la Monumental de Ciudad Juárez,
Chihuahua, el 28 de mayo de 2000. Esa tarde actuaron Federico Pizarro,
Enrique “Cuate” Espinoza y Javier Gutiérrez “El Cachorro”,
quienes lidiaron ejemplares de Begoña y Mimiahuápam. Este
reconocimiento se le hizo por iniciativa del gran taurino Fernando
Elizondo y José Ramón lo disfrutó mucho porque volvió a sentir el
cariño del público.
Como cariñosamente le dicen sus amigos a Tirado, “El Chino”,
se interesó por el toreo después de ver actuar a Conchita Cintrón y a
Luis Procuna. Dos años después debutó como novillero en 1948 y al
cabo de otros dos años hizo su presentación en la Plaza México, el 14 de
septiembre de 1950, acartelado con dos Gonzalos: Macías y
Ortuño, enfrentando novillos de Atlanta y tras pasaportar a su
primero dio una vuelta al ruedo y al otro le tumbó una oreja. A partir de
entonces, la carrera de Tirado creció y durante las siguientes
temporadas actuó con cierta frecuencia en el coso de Insurgentes aunque de
manera irregular en cuanto a resultados se refiere.
De “mojado”
José
Ramón Tirado, como hombre temperamental que es, un buen día decidió que
estaba cansado de su tierra y de la lucha por torear, así que decidió
abandonar sus aspiraciones y trasladarse a los Estados Unidos a trabajar y
el mismo comenta lo siguiente:
“En un mes de febrero de 1955 llegué a Ciudad Juárez, ya cansado de
torear. De mi Mazatlán me trasladé a la Ciudad de México y de ahí a esa
frontera para cruzarme a los Estados Unidos y así irme a trabajar con un
amigo de nombre Bernie Stein que me ofreció empleo en su fábrica de
lámparas que tenía en Montebello, California. Al llegar a Juárez recuerdo
que dormí unas cuantas horas en un hotel y cuándo me levanté salí a la
puerta y pregunte la hora; ni reloj traía y me dijeron que eran las 10 de la
mañana. Estaba nublado y hacía mucho frío pero sabía que en Ciudad Juárez se
daban toros todos los domingos del año, entonces rápido me dirigí a la Plaza
"Alberto Balderas", al pasar por el restaurante "La Sevillana" me encontré
con el picador de toros Alberto Olvera “El Charro”, quién ya me
conocía ya que anteriormente yo había actuado de sobresaliente en esta plaza
en una novillada en que toreó
la norteamericana Betty Ford
y al hacer un quite por gaoneras recibí una cornada. El picador
Olvera me dijo que fuera a la plaza rápido al sorteo ya que no había
llegado el sobresaliente que mandaba la Unión de Matadores desde México y me
presenté con don Alfredo Holguín, quién era el empresario, al verme
don Alfredo me preguntó si yo era el sobresaliente y mintiéndole le dije que
sí; me comentó que si ponía banderillas y le contesté afirmativamente y me
dijo que podía torear, hecho que llenó de felicidad”.
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José Ramón
Tirado y Lupillo de la Fuente |
Ahí
empezaron los problemas ya que a unas horas de actuar no traía vestido de
torear, ni avíos, pero en el hotel Coper se encontró a un novillero
que conocía -Rubén Blanco “El Veneno”-, quién le prestó un terno
negro y oro ya viejo y los avíos para salir del compromiso. Esa tarde corrió
los toros a punta de capote, banderilleó y además le dieron la oportunidad
de realizar quites que fueron muy aplaudidos por el público.
Martín del Hierro, hermano de Alejandro del Hierro, gran
novillero y después un excelente subalterno, siempre le sirvió las espadas a
José Ramón en Ciudad Juárez. Es un personaje que tiene muy bonitos
recuerdos del diestro de Mazatlán y reviviendo una tarde en especial,
comenta lo siguiente: “Después de que Tirado realizó unos quites
ejecutados con sentimiento, muy variados y llenos de pureza, con las
banderillas estuvo extraordinario y puso la plaza de cabeza. El empresario
Holguín, presionado por el Club Taurino de esta frontera, le
regaló un quinto novillo al que Ramón le cortó las orejas y el rabo y
salió a hombros de la plaza. Fue toda una revelación aquella tarde”.
Cuenta Ramón
Tirado que al siguiente domingo ya estaba anunciado en el cartel, “en
dónde tuve un triunfo más en la misma plaza porque desorejé a mis novillos y
así fue como recibí contratos para actuar en El Progreso de Guadalajara,
donde sume un total de 12 festejos”.
Al repercutir estos triunfos el empresario de la plaza México, el doctor Alfonso Gaona, lo llevó a su plaza en donde hizo el
paseíllo otras seis tardes, la última en un mano a mano con
Fernando de los Reyes “El Callao” y como dato curioso, ese mismo día
por la noche los dos tendrían un nuevo enfrentamiento en el puerto de
Acapulco.
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Con "Tarzán de los
Monos", Johny Weissmuler, su esposa, El Pipo, en una fiesta ofrecida
por Tirado en Acapulco 1956 |
Estando de regreso en la Ciudad de México, comenta Tirado, que “me
habló el doctor Gaona para pedirme que pasara a su oficina para
presentarme al apoderado español Rafael Sánchez “Pipo”, quién estaba
interesado en apoderarme y llevarme a España. Como una bala me presente en
las oficinas y él mismo me presentó con don Rafael, al que invité a
que me fuera ver torear a Guadalajara y después al puerto de Acapulco en
dónde le brindé un novillo a Johnny Weissmuller “Tarzán de los monos”,
quién después del festejo nos invitó a su casa a cenar. Después de algunos
tragos “Tarzán” se salió al jardín y empezó a gritar como lo hacía en
el cine y “El Pipo” me dijo: “Vámonos hijo, porque este tío nos va a
matar”.
“Después de la novillada de Acapulco, don Rafael se regresó a
España a arreglar mi temporada novilleril en tierra íbéricas; yo me regresé
a Guadalajara a torear un mano a mano con el venezolano Carlos Saldaña;
en esa tarde fui herido por el quinto novillo al hacer un quite”.
“Al salir del sanatorio me dirigí a Ciudad Juárez, lugar dónde tenía un
compromiso ya que escogí esta frontera para despedirme antes de marcharme a
España, por la simple razón que ahí me hicieron sentir en casa; al día
siguiente volé de El Paso, Texas, con escala en Nueva York y destino final
en Madrid; había transcurrido justo un año de haber llegado a Juárez para
tratar de cruzar como indocumentado... lo que son las cosas, ahora me sentía
orgulloso de cruzar la frontera como torero para irme a torear a España”.
La astucia de “El Pipo”
El
diestro decidió quedarse unos días en la capital de los rascacielos para
conocer la ciudad. De
ahí le envío un telegrama a don Rafael González “El Pipo” anunciando la fecha, la hora y vuelo de su llegada a
Madrid.
“El
aeropuerto estaba lleno de periodistas porque esperaban un vuelo procedente
de Palma de Mallorca donde venía la esposa del general Francisco Franco
y su hija. Ese avión llegó casi al mismo tiempo que el de Nueva York en
el que se suponía que venía yo. Al llegar todos los pasajeros salieron de la
nave menos el torero y se formó un lío gordo porqué no aparecía por ningún
lado. Entonces, a El Pipo, que era un zorro muy astuto, se le ocurrió
comentar a los periodistas que José Ramón Tirado debió haber caído al
mar en pleno vuelo. El caso es que al día siguiente la noticia de su
'misteriosa desaparición' estaba en todos los periódicos. Lo cierto era que
no pude llegar a tiempo en Nueva York al aeropuerto y había pedido el
vuelo".
El 15 de abril de
1956, en Priego de Córdoba, José Ramón Tirado hizo su presentación en
tierras españolas. Se le dieron bien las cosas aunque no cortó las orejas
por sus fallos con el acero, aunque dejó buen ambiente. Repitió el día 22
estando muy bien con sus dos novillos. En esta ocasión alternó con
Saldaña, que fue herido, y José Ramón tuvo que lidiar otro astado
al que cortó las dos orejas y el rabo, formando una escandalera.
En México se anunciaba como Ramón Tirado y El Pipo decidió que
era mejor utilizar completo el nombre de José Ramón Tirado, que quedó
escrito en letras de oro en esas tierras principalmente en Barcelona y
Madrid en dónde tuvo triunfos apoteósicos.
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En Las
Ventas |
Se
presentó en Madrid el 8 de junio de 1956 cortando una oreja a un novillo de
Atanasio Fernández y repitió el jueves 12 volviendo a triunfar al
cortar nuevamente una oreja a un novillo de la misma ganadería. El día 15
volvió a torear, era la tercera novillada en una semana, y cobró la nada
despreciable suma de 50 mil pesetas. La plaza se llenó hasta las banderas y
se colocó el anhelado cartel de “No hay billetes”. En su segundo enemigo
realizó una faena de maestría, mató de una estocada efectiva y fue una
locura total porque la plaza estaba llena de pañuelos. Le otorgaron las dos
orejas mientras que la gente seguía pidiendo el rabo. Salió por la puerta
grande. Toda la prensa, hasta la más dura, cantó con loas el gran triunfo
del mexicano.
Este clamoroso triunfo en Las Ventas le abrió muchas puertas y toreó cerca
de cincuenta novilladas en distintos cosos de España tales como San
Sebastián, Gijón, La Coruña, Mérida. Solamente entre Palma de Mallorca y
Barcelona actuó en más de treinta festejos y lo llamaron a sustituir a
Antonio Borrero “Chamaco” en la feria de septiembre en Sevilla, donde
iba a cobrar 200 mil pesetas por dos novilladas. Pero no pudo asistir por
una operación que le hicieron en una rótula.
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Rafael
Sanchez ¨El Pipo¨, en la fiesta de la boda
de Lola Beltrán y José Ramón Tirado en 1956 |
El
amor…y el desamor
Por aquel entonces, el inteligente empresario don Antonio Algara
organizó un ciclo de corridas en la plaza El Toreo de Cuatro Caminos
en la llamada Feria Guadalupana de 1956, y necesitaba a Tirado, ya que
había contratado a Litri, Ordoñez y a Chamaco. El
Pipo preparó en contra de su voluntad la alternativa porque al novillero
de Mazatlán lo necesitaban para venir a torear a México ya como matador de
toros.
“La corrida de mi
doctorado se realizó en Mérida, España, el 12 de octubre, coso donde
anteriormente había cortado cuatro orejas y dos rabos. El cartel fue de lujo
porque tuve como padrino a Antonio Ordoñez y de testigo a Litri,
con toros de Manolo González. Inmediatamente después de la corrida de
mi alternativa viajé a su México porque ya extrañaba mucho a mi gente”.
Después de la Feria Guadalupana el doctor Alfonso Gaona contrató a José
Ramón para confirmar su alternativa en
la Plaza México, siendo su padrino Litri. Tirado le brindó el segundo de
su lote a la cantante y actriz Lola Beltrán, que estaba en una
barrera. Por la noche, Lola la Grande les ofreció una cena en
agradecimiento en un restaurante. Ahí se reunieron matadores de toros,
ganaderos, aficionados y cronistas taurinos. De este brindis nació un
romance entre Tirado y Lola Beltrán, que a partir de ese día
lo acompañaba a todas sus corridas.
Tras vivir días de
felicidad y amor, una tarde
José Ramón
llegó con una hora de
retraso a torear en Guadalajara porque se acababa de casar con la gran
Lola Beltrán, hecho que comunicó a su apoderado a bordo del avión en que
viajaban a Colombia para cumplir un contrato. El Pipo, en sus
pensamientos, se dijo a sí mismo “que boda más extraña” y le comentó
a Lola: “Como ya eres su señora las cosas hay que hacerlas bien.
Hay que celebrarlo con categoría y el rumbo que merecen los dos”, siendo
el mismo apoderado el encargado de organizar una fiesta en el Hotel Prince,
lugar donde se sirvieron las mejores bebidas y aperitivos. Al día siguiente
los periódicos, la radio y la televisión, dieron la noticia a todo México y
el mundo..
Después
de presentarse en Colombia, El Pipo viajó a España y firmó un
contrato por tres corridas para José Ramón con el empresario de la
Monumental de las Ventas de Madrid, don Livinio Stuyck. La suma a
cobrar era de categoría: 900 mil pesetas por las tres tardes en San Isidro
de 1957, el dinero que cobraban las figuras de la época.
Pasaron los meses y El Pipo no localizaba al torero por ninguna
parte, hasta que por fin dio con él en Acapulco, donde estaba pasando una
larga luna de miel. Voló a España y empezó a mentalizarse para su compromiso
de San Isidro el año en que la feria cumplía una década de celebrarse.
Pero José Ramón estaba muy enamorado de Lola y se la pasaba en
su hotel de Madrid escuchando discos de la artista. Le llamaba por teléfono
y no se preparaba como debía. Llegaron las fechas de San Isidro y no pasó
nada. Al contrario, “estuve mal y no sólo ahí sino también en Barcelona y
Palma de Mallorca”.
Entonces sobrevino el desamor y la ruptura con Lola Beltrán.
Tirado se desmoralizó y empezó a beber en exceso sin darse cuenta que se
estaba cayendo un castillo que construyó Rafael Sánchez “El Pipo”,
consistente en setenta corridas de toros en España en la temporada de 1957.
José Ramón ya no cumplió con sus demás compromisos y desde Barcelona
voló a la Ciudad de México y vino a resolver su problema conyugal que
terminó en un divorcio.
Volando bajo
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Corrida de
la Concordía México - España Junio de 1962 |
Tirado seguía con la moral baja, aunque empezó a torear en México en la
temporada de 1958. Consiguió un gran triunfo en Tijuana el 3 de agosto
cuando cortó cuatro orejas. También en Ciudad Juárez regreso por sus fueros
y triunfó con toros de Ramiro González el 7 de septiembre en una
tarde en la que compartió cartel con Humberto Moro y Ángel García.
Esa actuación le valió torear 19 corridas en las que cortó 17 orejas y un
rabo.
En 1959 hizo el paseíllo en 23 tardes, cortando 20 orejas y cuatro rabos,
siendo la tarde del 17 de mayo en Tijuana su mejor actuación al cortar
cuatro orejas y un rabo. En la temporada de 1960 actuó en 19 festejos,
cortando 21 orejas y dos rabos, sus mejores tardes fueron en su tierra natal
el 29 de febrero al cortar dos orejas y un rabo y repitió el triunfo ante la
afición de Tijuana la tarde del 9 de octubre al llevarse en la espuerta dos
orejas y un rabo.
La temporada de 1961 fue para José Ramón Tirado única porque toreó 16
festejos, cortó 22 orejas, tres rabos y dos patas. La tarde del 16 de enero
en Moroleón alternando con Joselillo de Colombia quién cortó dos
orejas y un rabo y Joselito Torres quién cortó igual número de
trofeos; Tirado se llevó la tarde al cortar cuatro orejas, un rabo y
una pata. Los toros fueron de Campo Alegre. El 23 de julio en Tijuana
José Ramón alternó con Alfonso Ramírez “Calesero” y
Alfredo Leal en una tarde inolvidable porque "El Príncipe del Toreo"
cortó cuatro orejas y un rabo, mientras que Tirado, imponiéndose
a su rival de amores (Leal se había casado con Lola Beltrán)
cosechó cuatro orejas, un rabo y una pata, de los ejemplares de La Punta.
En el año de 1962 los contratos disminuyeron y sólo actuó en ocho corridas.
Cortó seis orejas y un rabo, y le tocaron los tres avisos en Acapulco la
tarde del 7 de enero. Nuevamente en la ciudad fronteriza de Tijuana, dónde
era un ídolo, cortó las orejas y el rabo la tarde del 29 de julio,
alternando con Fermín Rivera y Manuel Capetillo, quién se
llevó "el gato al agua" al cortar cuatro orejas y un rabo. Los dos salieron
en hombros después de despachar un encierro de Tequisquiapan.
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Cartel de la corrida homenaje
realizada en
Ciudad Juárez en el 2000 |
José Ramón fue invitado a torear la Corrida de “La Concordia” en
Barcelona, para celebrar el reestablecimiento las relaciones taurinas con
España, alternando con Alfredo Leal, Manolo Vázquez y José
María Clavel, con ocho toros de Domecq.
En 1963 toreó en México varias corridas. El 10 de marzo en Acapulco cortó su
primer rabo de la temporada; el día primero de septiembre en Nuevo Laredo
obtuvo cuatro orejas y un rabo, acartelado con Antonio Velázquez y
Rafael Rodríguez, ante toros de Garfias.
“Ya con esta me despido”
José Ramón Tirado empezó a desilusionarse de su carrera en el año de
1964 al torear sólo cinco tardes; poco a poco se iba retirando. En la
temporada siguiente sumó ocho corridas y en esos dos años no cortó una sola
oreja. En 1966 se presentó en cuatro festejos consiguiendo un apéndice la
tarde del 31 de julio en Tijuana al lado de Gabino Aguilar y
Alfonso Ramírez “Caleserito”.
En la temporada de 1967 renovó los bríos e hizo el paseíllo en cinco tardes.
Cortó tres orejas y un rabo y fue herido en Ciudad Juárez la tarde del 28 de
mayo en la Plaza Alberto Balderas.
Mauro Liceaga tuvo que despachar a este toro de la ganadería de
Santo Domingo. En 1968 toreó dos festejos y la retirada estaba cerca
Después de estar inactivo por tres años, el maestro de Mazatlán hizo el
paseíllo en dos tardes en la temporada de 1971. Cortó una oreja en Tijuana
la tarde del 20 de junio, alternando con Manolo Martínez y Adrián
Romero, con toros de Cerro Viejo.
De
nuevo otra larga ausencia de los ruedos y Tirado decide concluir su
carrera en el año de 1978. En su tierra, Mazatlán, cortó dos orejas a sus
enemigos de Jaral de Peñas. Su última tarde en los redondeles tuvo
lugar el 29 de mayo de 1978, ya que no existe una fecha oficial de su
despedida, tarde que partió plaza con el diestro de Acapulco Antonio
Lomelín, cortando un apéndice a un toro de Vallumbroso. En el más
absoluto de los silencios José Ramón Tirado, el gran torero mazatleco
que alguna vez conmocionó a la afición española, dijo adiós a los toros.
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En el homenaje, con El Cuate
Espinoza y Federico Pizarro |
En la
actualidad José Ramón Tirado radica en la localidad norteamericana de
Alhambra, en el estado de California. Se encuentra muy bien de salud. Los
que lo conocen saben que es un hombre de mucha integridad, entrega y
decidido hacer las cosas. Es un ser muy humilde, sencillo, y siempre se
preocupa por el prójimo. Un torero que pudo ser una de las máximas figuras
del toreo de la época, pero su corazón fue destruido por una mujer que acabó
con su grandeza.
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Ginnie,
esposa de Tirado, Sergio Mario Gámez,
el Maestro Tirado y Fernando Elizondo q.e.p.d. |
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