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Viernes, Septiembre 10, 2010.

Ven la tempestad y no se hincan
Por: Francisco Tijerina E. , México
Lunes, Marzo 26, 2007 13:05:00 Hora GMT
 
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De verdad que los profesionales (¿será de justicia llamarles así?) de la Fiesta en México están como los de aquella frase que reza: "Ven la tempestad y no se hincan".


En momentos cuando la fiesta brava no tiene espacios en los medios tradicionales, cuando su presencia en los telediarios no suma en conjunto ni dos minutos a la semana, cuando no existen programas especializados en las redes nacionales de televisión abierta, justamente cuando no se cuenta con apoyos para la promoción y difusión, vienen y les ofrecen transmitir (ya en directo o diferido) la feria de Texcoco a todo el país y los señores salen con que "si, como no, pero nos pagan derechos"

Y lo peor de todo es que exigen dinero como si sus nombres reflejaran en la taquilla entradones de escándalo para que el empresario se volviese loco de felicidad. No es así, hace tiempo que dejó de serlo, esa es la verdad.

A ver señores, ¿son o se hacen? ¿No se han percatado de que en las distintas transmisiones taurinas de los últimos años no entra ni un solo patrocinador y los cortes comerciales de las emisoras están llenos de spots de sus propios programas simplemente para llenar el hueco que se supone deberían ocupar los anunciantes? Mira que están lucidos, les ofrecen ayuda y ustedes insisten en morder la mano. Como de costumbre, los "profesionales" se preocupan por el hoy y ahora, nunca por el mañana de la Fiesta.

Hace años, cuando se inició el pleito de los toreros contra la TV, cuando la Fiesta tenía mayor "rating" que el futbol, las emisiones taurinas, llámese transmisiones de corridas y novilladas en directo o diferidas, o bien programas temáticos, eran fundamentalmente sostenidos por una empresa cervecera, aunque también se contaba con el apoyo de una compañía de vinos y en muchas ocasiones los anunciantes se peleaban por un espacio dentro de las grandes fechas en que la TV estaba presente. Entonces había dinero y era de justicia pensar que si la TV ganaba debía compartirlo con quienes hacían posible el espectáculo. Los tiempos han cambiado y por tanto, los "profesionales" deberían modificar su actitud.

¿De verdad no les alcanza para darse cuenta de que el futbol soccer, el Super Bowl, las Grandes Ligas, el basquetbol, el hockey sobre hielo y hasta el golf han hecho de la TV su aliada y que, gracias a ello han logrado llegar a un punto en el que existe interés y audiencia y con ello anunciantes y por lo mismo dinero? Sólo hacen falta dos dedos de frente para darse cuenta de la realidad.

Si realmente tuviesen interés en ayudarse y ayudar a la Fiesta (no de dientes para afuera como ahora lo hacen), deberían buscar la transmisión de los festejos, negociar con las televisoras en términos de "te cedemos los derechos de transmisión a cambio de que promociones nuestra Fiesta, de que hagas programas temáticos, de que nos cedas espacios no para spots publicitarios de corridas, sino para realmente buscar nuevos aficionados que acudan a la plaza".

No hablo de atentar contra sus intereses, porque bien se podría especificar el bloqueo de señales en las mismas plazas desde donde se transmitiría y hasta en un par de cientos de kilómetros a la redonda para no afectar a la empresa en la taquilla, ¿pero no le viene bien a la fiesta si el festejo es en sábado y en Texcoco que los aficionados de Tijuana o Mérida, Guadalajara, Monterrey, Mazatlán o Tampico y hasta los pocos que hay en Oaxaca puedan ver en directo la señal? ¿No es una promoción gratuita para los propios toreros que al verles triunfar aumentará el interés por verles en la plaza cuando se anuncien en todos esos lugares?

Ya no hablo de horarios y días de privilegio. ¿No sería fenomenal el estar en casa y de repente a media noche toparte con algún programa taurino en lugar de esas emisiones en las que te venden milagrosos productos para hacer crecer el cabello, pildoras para reducir de peso o cremas para que las damas aumenten el busto en sólo dos días?

Imagine usted la televisión inundada de infomerciales sobre la Fiesta, su historia, cultura, riqueza, tradición, pero realizados sobre un sustento mercadológico; ¿recuerda usted aquellos noticieros de dos minutos que pasaban en las salas de cine en los que se difundían resúmenes de los grandes festejos y hasta promoción de los novilleros punteros? Recuerdo que en esos tiempos nunca faltaba la inclusión de la imagen de los artistas de moda a quienes se les veía en la plaza, en un claro mensaje a la audiencia de "venga a los toros y podrá ver en vivo a los famosos".

Los últimos fenómenos taurinos a nivel de medios de comunicación, me refiero a "El Pana" y Arturo Macías, tienen su soporte y son conocidos en todo el país gracias a que la TV estuvo presente en la plaza. ¿Por qué negarse entonces a sabiendas que un triunfo con las cámaras presentes tiene inmediata y probada repercusión?

El sábado anterior cuando a pesar de que existía la sana intención por parte de una televisora de cable y la empresa de transmitir los festejos de Texcoco y me enteré que no era posible dado que algunos toreros pretendían cobrar cientos de miles de pesos (dije bien, cientos), y que los subalternos exigían la misma cantidad que perciben en la Plaza México, no pude menos que decir: "¿Es que ven la tempestad y no se hincan?"

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