En momentos cuando la fiesta brava no tiene
espacios en los medios tradicionales, cuando su presencia en los telediarios
no suma en conjunto ni dos minutos a la semana, cuando no existen programas
especializados en las redes nacionales de televisión abierta, justamente
cuando no se cuenta con apoyos para la promoción y difusión, vienen y les
ofrecen transmitir (ya en directo o diferido) la feria de Texcoco a todo el
país y los señores salen con que "si, como no, pero nos pagan derechos"
Y lo peor de todo es que exigen dinero como si sus nombres reflejaran en
la taquilla entradones de escándalo para que el empresario se volviese loco
de felicidad. No es así, hace tiempo que dejó de serlo, esa es la verdad.
A ver señores, ¿son o se hacen? ¿No se han percatado de que en las distintas
transmisiones taurinas de los últimos años no entra ni un solo patrocinador
y los cortes comerciales de las emisoras están llenos de spots de sus
propios programas simplemente para llenar el hueco que se supone deberían
ocupar los anunciantes? Mira que están lucidos, les ofrecen ayuda y ustedes
insisten en morder la mano. Como de costumbre, los "profesionales" se
preocupan por el hoy y ahora, nunca por el mañana de la Fiesta.
Hace años, cuando se inició el pleito de los toreros contra la TV, cuando la
Fiesta tenía mayor "rating" que el futbol, las emisiones taurinas,
llámese transmisiones de corridas y novilladas en directo o diferidas, o
bien programas temáticos, eran fundamentalmente sostenidos por una empresa
cervecera, aunque también se contaba con el apoyo de una compañía de vinos y
en muchas ocasiones los anunciantes se peleaban por un espacio dentro de las
grandes fechas en que la TV estaba presente. Entonces había dinero y era de
justicia pensar que si la TV ganaba debía compartirlo con quienes hacían
posible el espectáculo. Los tiempos han cambiado y por tanto, los
"profesionales" deberían modificar su actitud.
¿De verdad no les alcanza para darse cuenta de que el futbol soccer, el
Super Bowl, las Grandes Ligas, el basquetbol, el hockey sobre hielo y hasta
el golf han hecho de la TV su aliada y que, gracias a ello han logrado
llegar a un punto en el que existe interés y audiencia y con ello
anunciantes y por lo mismo dinero? Sólo hacen falta dos dedos de frente para
darse cuenta de la realidad.
Si realmente tuviesen interés en ayudarse y ayudar a la Fiesta (no de
dientes para afuera como ahora lo hacen), deberían buscar la transmisión de
los festejos, negociar con las televisoras en términos de "te cedemos los
derechos de transmisión a cambio de que promociones nuestra Fiesta, de que
hagas programas temáticos, de que nos cedas espacios no para spots
publicitarios de corridas, sino para realmente buscar nuevos aficionados que
acudan a la plaza".
No hablo de atentar contra sus intereses, porque bien se podría especificar
el bloqueo de señales en las mismas plazas desde donde se transmitiría y
hasta en un par de cientos de kilómetros a la redonda para no afectar a la
empresa en la taquilla, ¿pero no le viene bien a la fiesta si el festejo es
en sábado y en Texcoco que los aficionados de Tijuana o Mérida, Guadalajara,
Monterrey, Mazatlán o Tampico y hasta los pocos que hay en Oaxaca puedan ver
en directo la señal? ¿No es una promoción gratuita para los propios toreros
que al verles triunfar aumentará el interés por verles en la plaza cuando se
anuncien en todos esos lugares?
Ya no hablo de horarios y días de privilegio. ¿No sería fenomenal el estar
en casa y de repente a media noche toparte con algún programa taurino en
lugar de esas emisiones en las que te venden milagrosos productos para hacer
crecer el cabello, pildoras para reducir de peso o cremas para que las damas
aumenten el busto en sólo dos días?
Imagine usted la televisión inundada de infomerciales sobre la Fiesta, su
historia, cultura, riqueza, tradición, pero realizados sobre un sustento
mercadológico; ¿recuerda usted aquellos noticieros de dos minutos que
pasaban en las salas de cine en los que se difundían resúmenes de los
grandes festejos y hasta promoción de los novilleros punteros? Recuerdo que
en esos tiempos nunca faltaba la inclusión de la imagen de los artistas de
moda a quienes se les veía en la plaza, en un claro mensaje a la audiencia
de "venga a los toros y podrá ver en vivo a los famosos".
Los últimos fenómenos taurinos a nivel de medios de comunicación, me refiero
a "El Pana" y Arturo Macías, tienen su soporte y son conocidos en todo el
país gracias a que la TV estuvo presente en la plaza. ¿Por qué negarse
entonces a sabiendas que un triunfo con las cámaras presentes tiene
inmediata y probada repercusión?
El sábado anterior cuando a pesar de que existía la sana intención por parte
de una televisora de cable y la empresa de transmitir los festejos de
Texcoco y me enteré que no era posible dado que algunos toreros pretendían
cobrar cientos de miles de pesos (dije bien, cientos), y que los subalternos
exigían la misma cantidad que perciben en la Plaza México, no pude menos que
decir: "¿Es que ven la tempestad y no se hincan?" |
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