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FICHA DEL FESTEJO |
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Primer
festejo del V Memorial Manolo Chopera. Un quinto de
aforo siendo generosos. Se lidiaron seis novillos de Bucaré
(encaste Santacoloma)
irreprochablemente presentados, encastados, nobles, alguno incluso
pastueño, no sobrados de fuerza, de los que a excepción del
6°,
silenciado, todos fueron ovacionados en el arrastre, siendo el
5°
premiado
con una injustificada vuelta al ruedo.
Daniel Luque,
silencio tras aviso y silencio tras aviso.
Pérez Mota,
palmas y una oreja.
“El Santo”,
una
oreja y silencio.
Agustín González se desmonteró tras dos buenos pares al
5°
y destacó
en la brega del
6°
Rafael
Cañada. |
Estamos ya
metidos en la época de la fresa, una fruta que resulta apetitosa y que se
puede degustar de mil maneras. Los más golosos la consumen con nata montada,
que siempre va acompañada de más o menos azúcar, y de esa forma además de
aminorar su acidez logran con la combinación un postre que es una auténtica
golosina. Pero, no confundamos, la mezcla tiene que estar bien hecha y no
debemos poner excesivas fresas y poca nata, o viceversa, porque el resultado
puede ser como el que ha acaecido esta tarde en Illumbe y que al final el
sabor de boca no sea el deseado. ¡Ay, Señor, Señor!, que cuatro de estos
seis novillos se hayan ido al desolladero con las orejas puestas, como los
trajo al mundo la vaca que los parió y que otros dos, sólo gracias a un
público bondadoso, nada más hayan dejado un apéndice auricular en manos de
sus lidiadores,
es un ejemplo nada halagüeño por cierto, de cómo está la fiesta.
Sin ser excelente ni extraordinaria, como pretendían a la salida de la plaza
algunos militantes del taurineo oficial, la novillada de Bucaré
resultó interesante y, aunque le faltó un poco de picante y lo sobró
algo de dulzura, lo que de alguna manera le restó emoción al festejo, se
puede decir que fue en su conjunto algo a lo que los aficionados nos
abonaríamos todos las tardes, y que, sin lugar a dudas, estuvo por encima de
sus lidiadores. Los seis llegaron a la muleta embistiendo con fijeza, alguno
incluso amagando hacer el avión, humillando, obedeciendo al toque con
franqueza y sin hacer ninguna cosa fea.
Daniel Luque, el más académico en el sentido de la colocación y las
distancias, tuvo el defecto de torear despegado y sacándose al primer
novillo para afuera por lo que su labor no tuvo calado en los tendidos y
pese a pasaportarlo de una excelente estocada arriba se silenció su labor.
En el cuarto, al que mató de un indecente bajonazo atravesado, comenzó bien
colocado ligando dos aceptables series pero la faena fue de más a menos para
finalizarla con tandas fuera de cacho, tomándose todas las ventajas, sin que
el respetable tampoco se pronunciase al final de la misma.
Pérez Mota no pudo al segundo al que, a pesar de todos los muletazos
que le instrumentó, ni dominó ni sometió en ningún momento. Muy por debajo
del novillo necesitó de un bajonazo tendido y trasero, en el primer envite,
y de otro espadazo tendido para mandarlo al desolladero, escuchando palmas.
En el quinto, al que se le dio la vuelta al ruedo injustificadamente, ya que
ni se empleó en la segunda vara saliendo suelto y se aculó en tablas en los
prolegómenos del segundo tercio, realizó un excelente quite por verónicas
rematado con una media de cartel dando réplica al realizado por chicuelinas
por “El Santo” en su turno reglamentario. Entendió bien al novillo y
citándolo en el sitio condujo la templada embestida del mismo en series que
fueron ganando en calidad a medida en que confiándose y rematando los pases
hacia adentro consiguiendo elevar el tono de la faena al nivel de la misma
con una buena tanda de naturales en las que, incluso, llegó a embraguetarse.
Mato de estocada caida, trasera y tendida y se le premio con una oreja.
Julien Duddeing “El Santo”, trabajaba a favor de obra porque un
elevado número de los espectadores que acudieron hoy a la plaza donostiarra
procedían de Francia. El gabacho, verde como las vueltas de su capote,
vulgar como un ladrillo y tramposo como el que más, banderilleó con más pena
que gloria a sus dos oponentes y realizó al tercero una faena en la que
abusó del pico y en la que no supo acoplarse a la templada embestida del de
Bucaré en una labor de cara a la galería sin profundidad y llena de
efectismo. Trapazos por doquier citando de perfil y al hilo del pitón que
culminaron con una estocada tendida y trasera pese a lo cual se pidió
mayoritariamente la oreja que concedió la presidencia. En el que cerró plaza
pretendió hacer lo mismo, pero el novillo que, sin hacer ninguna cosa fea,
fue el que más genio desarrolló a lo lago de la tarde lo dejó en evidencia
no permitiéndole ninguna ventaja, por lo que labor del francés adquirió
tintes lamentables, algo que culminó con un auténtico mitin con la espada
necesitando de seis pinchazos, perfilándose fuera y huyendo de la suerte, y
un indignante golletazo que hizo guardia.
Fresas con nata en esta novillada de Illumbe, algo de dulzor y un bastante
de acidez, donde ha habido novillos para encumbrar a sus lidiadores y donde
éstos han dejado pasar la oportunidad sin enfadarse, haciendo lo que saben,
lo que traen aprendido, lo que en definitivamente les enseñan y lo que, por
desgracia, entra en el guión de lo que es el toreo de hoy en día. |
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