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Viernes, Septiembre 10, 2010.

S.O.S. en Monterrey
Por: Francisco Tijerina E. , México
Lunes, Septiembre 25, 2006 14:47:00 Hora GMT
 
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Una sensación de intenso miedo recorre mi cuerpo. La vida me ha enseñado que el "si hubiera" no existe y que la acomodaticia postura de "ya lo decía yo..." (aunque esos dichos siempre sean por lo bajo), carecen de validez cuando el decir no está acompañado del actuar. Así, me dispongo a hacer lo único que está a mi alcance, que no es otra cosa que denunciar los hechos y tratar de alguna manera de promover la acción conjunta para la búsqueda de una solución.


Regularmente el ejercicio del periodismo taurino lo realizo con alegría y gusto, pero hoy no es la ocasión; nadie me dijo nunca que siempre tendría que hablar de buenas noticias, de triunfos y logros y asumo como parte de la responsabilidad el hecho de tratar de mejorar las cosas y aportar algo a la fiesta. Lo siento por aquellos a los que con lo que aquí plasmo pueda importunar, créanme que no es la intención, pero si los aludidos tienen en parte culpa, deben también aceptar su responsabilidad y hacerle frente, no con falsas salidas o pretextos, sino con hechos concretos.

El tema no es nuevo, sino más bien la resultante de usos y abusos, de varios hechos individuales que han provocado que Monterrey, la querida ciudad en donde nací y he vivido casi toda mi vida, se encuentre en un momento crucial de su acontecer taurino: no existe en la Sultana del Norte un servicio y atención médica de calidad y a la altura de nuestro tiempo para los toreros. Duele decirlo, pero es la verdad. Y junto con ello se da una serie de acontecimientos que resultan harto vergonzosos.

Dos hechos

La inadecuada atención médica a dos toreros en el Hospital Universitario de Monterrey es lo que provoca esta serie de reflexiones. Por principio, el viernes 1 de julio de 2005 en la novillada nocturna realizada en la Monumental "Lorenzo Garza", Octavio García "El Payo" resultó con una cornada penetrante de vientre y dada la gravedad del percance se determinó fuese traslado de inmediato al Hospital para su atención; siendo dicho nosocomio el centro de atención de urgencias con más demanda y dado que era viernes por la noche, cuando se recibe a una gran cantidad de pacientes heridos en choques y/o riñas, la atención al torero debió esperar durante varias horas al no haber quirófanos disponibles. Horas más tarde y luego de la operación el asunto se complicó, la versión oficial señalaba un "espasmo faríngeo" al ser retirado el respirador artificial al novillero, aunque corrieron versiones de que hubo una trayectoria sin auscultar. Pese a las quejas de familiares y la administración de El Payo, el asunto terminó silenciado y nadie lo recordó.

El tema volvió a la palestra la semana anterior cuando se atendió por una cornada de dos trayectorias al subalterno Pedro González "Pedrín", herida recibida el domingo en Cadereyta. Al desconocer las necesidades de la cirugía taurina, los médicos que atendieron al banderillero se limitaron a limpiar la herida y suturar, dejando sin atender una trayectoria y horas más tarde el asunto se complicó, por lo que hubo que verle de emergencia.

Monterrey ha sido tierra de eminentes cirujanos taurinos, verdaderos apóstoles que sin pedir nada a cambio se han entregado a la atención de los toreros por afición y vocación, no sólo en el caso de cornadas, sino también en la atención particular de enfermedades, de ellos y sus familias. Conozco no uno, sino muchos casos de toreros a los que los médicos les regalaban la consulta, las medicinas y algo de dinero para que llevaran a sus casas.

Las grillas, los pleitos, la politiquería, ha dejado a Monterrey sin por lo menos un cirujano que pueda hacer frente a una contingencia real. No critico a quienes en este momento lo hacen, pero me cuestiono si la atención a los pacientes está condicionada al pago de los servicios o existen serias negligencias que han llegado a un extremo en el que resulta imposible quedarse callado. Tiemblo sólo de pensar en que alguien pueda resultar herido en un festejo y no reciba una adecuada atención médica; recordemos que lo que aquí está en juego es la vida de personas y que la cirugía taurina es toda una especialidad que no puede, ni debe, ser atendidas por cualquier médico, así tenga muchas buenas intenciones.

El pago de los servicios médicos

En el mismo festejo donde fue herido "Pedrín", el matador de toros Enrique Espinoza "El Cuate" resultó con la fractura del empeine del pie derecho. Es norma que la atención médica a los actuantes durante las primeras 24 horas luego del percance, es decir inmediatamente después de un incidente, deben ser liquidadas por la empresa y la rehabilitación y secuelas son pagadas por su respectiva agrupación, la Asociación de Matadores en el caso de los toreros y la Unión de Picadores y Banderilleros para los subalternos. En el caso que nos ocupa la empresa no se hizo cargo del pago de Espinoza, aunque sí fue al Hospital a exigir la atención con gritos y desplantes, y la Asociación de Matadores tampoco se hizo cargo del tratamiento posterior dado que el torero no se encuentra al corriente en el pago de sus cuotas, condición inexcusable para ser atendido.

Se de casos en los que médicos de otras ciudades (Querétaro y Acapulco por citar ejemplos), no han podido cobrar sus honorarios luego de muchos meses y años y por ello ya no quieren atender a ningún torero. ¿Hemos llegado a ese extremo en Monterrey? Debo aclarar que no se trata de buscar médicos que presten sus servicios gratuitamente, sino de tener las seguridades mínimas de contar con un cuerpo médico que ofrezca un servicio de calidad.

Un beneficio a punto de perderse

 Luego de haberse realizado siete festejos a beneficio del Hospital Universitario en los que el mayor logro para los toreros y subalternos fue una atención médica integral para ellos y sus familias a través de la Consulta Externa, el aliciente está a punto de perderse (si es que no se ha perdido ya), gracias a los abusos de algunos personajes que, para colmo, jamás han participado en estas corridas y nunca se han percatado del verdadero costo de un servicio médico. Como parte de los beneficios para todos los miembros de la Asociación de Matadores y la Unión de Picadores y Banderilleros, el alma de estos festejos, el matador Eloy Cavazos, consiguió hace tiempo que con el sólo hecho de presentar su credencial que los acreditase como miembros de estas agrupaciones recibirían atención médica sin costo, un verdadero logro; pues bien, no faltó quien abusando de la dichosa credencial, llevó a amigas y "novias", además de su esposa claro está, para que la atendieran gratis, hasta el punto en que la bomba estalló. A ver si el personaje de marras va y les explica a las familias, esposas e hijos de sus compañeros subalternos y de los toreros, que él fue el gracioso que "se pasó de listo" y que provocó que la imagen de los toreros, cuando menos en dicho Hospital, sea peor que la de un delincuente. A ver si ese chistoso es capaz de pagar las consultas de cualquier torero, cuestión que dudo, ya que con todo y que es subalterno, cuando él hace empresa no es capaz de pagar ni siquiera los sueldos completos, pero eso sí, cuando es actuante es un "tigre" para cobrar.

Son dos temas

No hay que perder de vista que se trata de dos temas. Por una parte, la falta de un cuerpo médico que atienda con prontitud y con eficiencia a un herido por asta de toro. Hay en Monterrey extraordinarios traumatólogos (uno de los tipos de lesiones más frecuentes en los toreros), pero no tenemos, hasta donde la vista nos alcanza, a cirujanos que puedan hacer frente a una contingencia mayor. ¿Qué pasará cuando, Dios no lo quiera, se presente una cornada en donde se hagan trizas la safena y la femoral de un diestro?, ¿cómo actuarán los médicos con una penetrante de vientre o con un torero con el pecho abierto? ¿Quién los va a atender y a qué hospital los llevarán?, en el caso del coso titular es un hecho que la primera intervención sería sufragada por la empresa, pero, ¿pagarán la Asociación o la Unión la atención postoperatoria?, ¿no llegarán los hospitales al extremo de, como en muchos hoteles de todo el planeta, exigir el pago por anticipado al saber que se trata de toreros?

El tema de la atención médica a los toreros y sus familias en la consulta externa tiene fácil solución. El problema fue que en el Hospital Universitario se confiaron y con algunos toreros (que no con todos) , hay que irse con cuidado. Por principio de cuentas hace falta que las agrupaciones se modernicen y mantengan una base de datos actualizada con los miembros activos y de ellos con los que están al corriente con sus cuotas. Un simple correo electrónico por semana enviado al Hospital actualizando la información, puede servir; en cuanto al servicio a las familias, sería necesario que los toreros diesen de alta a sus familiares, constancias legales (actas de matrimonio y nacimiento originales y con copias fotostáticas certificadas), ante la agrupación correspondiente, sería un trámite sencillo que evitaría los abusos de ciertos vivales.

Estamos a tiempo de evitar una desgracia mayor y también muy a tiempo de que los toreros pierdan un beneficio que, estamos seguros, no han podido dimensionar. No es justo que por un irresponsable se pierda lo que con tanto esfuerzo se ha conseguido; a ese irresponsable deberían, por lo menos, expulsarlo de su agrupación, que como subalterno no sirve y como ser humano, deja mucho qué desear.

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