|
FICHA DEL FESTEJO |
|
3ª de la
temporada. Buena entrada. Novillos de San Judas Tadeo,
aplaudidos todos de salida, dos buenos y dos regulares.
Leal
Montalvo, vuelta.
Bruno Vélez, tibias palmas.
Luis Lugo, tibias palmas.
David Carrasco, vuelta con fuerte petición de oreja tras un
aviso.
Por las
cuadrillas se desmonteraron Diego Martínez en el 3° y Diego
Bricio en el 4°.
|
De
contrastes. Así resultó la tercera novillada de la temporada en el
Restaurante Arroyo. Por una parte la determinación y deseos de un David
Carrasco que se presentó con picadores consiguiendo una importante
faena, por otra, la consolidación de un novillero como Leal Montalvo
y, finalmente, el escaso rodaje y el verdor de Bruno Vélez y Luis
Lugo.
Destacable la actuación del peruano avecindado en México David Carrasco
quien estudia en la Academia Taurina de Guadalajara y dejó ver que es
una figura en ciernes. Dotado de valor, pero también de una natural conexión
con el tendido, Carrasco ha conseguido una actuación sobresaliente
que sin duda le valdrá la repetición en próximas fechas en la placita de
Tlalpan. La faena del peruano ha tenido valor desde el momento mismo en que
se plantó en el centro del ruedo para recibir con una larga cambiada de
rodillas a su enemigo y repetir la suerte, ahora al hilo de las tablas,
además de cadenciosas verónicas rematadas con una media. Con la franela hubo
muletazos de largo trazo y buen gusto y tras una impresionante cogida por el
vientre, de la cual se repuso luego de ser revisado en la enfermería, el
chaval cuajó los olés más sonoros y sentidos del festejo en una tanda de
naturales de garra y entrega; el de San Judas Tadeo no era fácil,
pero ahí estaba el corazón de un joven que desea convertirse en torero y
pese a que pasó apuros con la espada, al grado de escuchar un aviso, el
público flameó con insistencia los pañuelos demandando la concesión de un
apéndice que el palco no otorgó.
Abrió plaza Leal Montalvo con un novillo que tuvo un buen inicio pero
que fue a menos, rajándose. El regiomontano supo cómo exprimir al máximo
cada una de las embestidas de su enemigo y consiguió pasajes importantes por
ambas manos, aderezadas con adornos y toreando además de rodillas. Una pena
que la estocada entera que consiguió al primer viaje no haya tenido efectos,
ya que hubo de emplear el verduguillo en una ocasión, antes de pasaportar al
novillo, pero de cualquier forma la entrega y sobre todo la experiencia y
rodaje de Leal Montalvo quedaron de manifiesto, siendo premiado con
una cálida vuelta al redondel.
El
moreliano Bruno Vélez está verde, muy verde y además falto no sólo de
recursos, sino de valor. Una pena porque le tocó el mejor novillo del
encierro al cual dejó ir sin darle un pase bien dado. Mantazos sin ton, ni
son, en todo el perímetro hicieron ver mal al novillero al que
inexplicablemente se le dio la oportunidad de pisar tan importante arena.
Una "oportunidad" así puede resultar la tumba de cualquiera, por lo que la
empresa debería pensarse en más de una ocasión la inclusión de estos
muchachos antes de darles el ansiado "sí".
Y
si de pensarse fue la actuación de Vélez, mucho peor fue la de
Luis Lugo quien de plano no quiso saber nada del complicado novillo de
San Judas Tadeo que le correspondió. Carente de valor, de técnica y
recursos, el chaval se limitó a salir del paso como Dios le dio a entender.
Es verdad que no había enemigo a modo, pero también es cierto que no se
puede acudir a una plaza como Arroyo sin tener nociones de qué es lo que hay
que hacer cuando se tiene enfrente a un astado con estas características.
Una pena, una verdadera pena el que se haya desaprovechado un puesto en
alguien que evidentemente no está rodado. El público entregó tibias palmas
tanto a Vélez como Lugo.
|