|
FICHA
DEL FESTEJO |
Casi lleno, en tarde calurosa, con
algunas rachas de viento que por momentos estorbaron la lidia. Durante
la faena de muleta al sexto, cayó una leve llovizna que no interrumpió
la lidia. Seis toros de Fernando de la Mora,
descastados, salvo el 5° que medianamente se dejó torear.
Eloy Cavazos, bronca y división de opiniones.
Eulalio López Zotoluco, oreja con protestas y oreja con leves protestas.
Sebastián Castella, ovación con saludos y ovación con saludos.
Al final del festejo, Zotoluco salió en hombros.
|
Aguascalientes, (Méx.). – La tarde de hoy siguió bajo el signo que ha marcado la edición 2006 de la Feria de San Marcos; el descastamiento del ganado que ha estado a punto de dar al traste con casi todos los festejos mayores verificados hasta hoy, que de no ser por el celo de los diestros actuantes y porque en los encierros ha venido algún toro que sin ser precisamente un dechado de bravura cuando menos permite el toreo, la magnitud del desastre sería mayor, porque al final del día, no es el contador de apéndices el que hay que consultar para medir el éxito del serial, sino el alarmante juego que ha dado la mayoría de los toros lidiados hasta el día de hoy.
No obstante, el título de esta relación no va dedicado al aspecto ganadero de la feria, sino al primer espada del cartel, a Eloy Cavazos, que en esta comparecencia dejó en evidencia aquella frase construida a propósito de dos novelas de Alejandro Dumas,
"No es lo mismo los tres mosqueteros, que veinte años después" y aquí se notó en la actuación del diestro de la Villa de Guadalupe el paso del padre Cronos. Sus faenas estereotipadas palidecen – aún ante un público netamente feriante – cuando hay frescura y entrega en el ruedo y hasta con la espada, con la que otrora fuera un rayo, pasó fatigas el matador Cavazos, que se vio apurado en sus dos toros para salir de la suerte, quedando a merced de los toros. El toreo es un juego de vida y muerte, pero calculado; cuando ya hay una desventaja en uno de los factores, es la hora de decir adiós.
Zotoluco tuvo quizás el lote menos malo de la corrida, que sin dejar de ser descastado, fue el que permitió en distintas tonalidades, que se le intentara el toreo. También, habrá que reconocerle que tiene raza, pues tras de que la concurrencia se entregara sin cortapisas o reservas a Sebastián Castella, debió salir a defender su sitio de figura en México, defensa que asumió sin reparar en los medios utilizados para llevarla a cabo. De tal forma, no vimos al torero reposado y sereno que ha dictado grandes lecciones de torería, sino al diestro que, conocedor del público que casi llenó los tendidos de la Monumental, aprovechó su ánimo festivo y para ellos armó una faena vibrante sí, pero aparejadamente chabacana, fundada en buena medida en el hecho de enfrentar a la concurrencia con la Presidencia en busca de la ejecución de la Pelea de Gallos, sobre todo en el momento en que su obra perdía tono. Sin embargo, habrá que reconocerle que protegió su sitio, sin importarle los medios utilizados para ello.
Y nos quedamos sin ver a plenitud a Sebastián Castella, quien fue al final de la tarde
quien realizó el toreo más macizo, preciso y sólido y además, con la difícil facilidad de hacerlo todo delante del toro, sin necesidad de recurrir a elementos externos a su presencia en el ruedo, para poder cautivar la atención de quienes lo presencian. De la actuación ante su primero, destacan las suaves verónicas de recibo y el quite por ajustadas chicuelinas, que motivaron los gritos de
"¡Torero, torero!" aún antes de que el quite concluyera y luego, con la muleta, el inicio de la faena con un pase cambiado por la espalda que puso a la plaza de cabeza. La lidia de su segundo fue más complicada, pues en cuanto el torillo se sintió podido, se refugió en las tablas y comenzó a regatear las embestidas. Aún así, Sebastián se metió entre los pitones y le arrancó muletazos de gran mérito. En ambos toros se puso pesado con el acero, lo que le impidió a mi juicio, cortar cuando menos una oreja, sin embargo, dejó un gran aroma de torería en esta presentación en el serial sanmarqueño. |
|